16 julio, 2013

Prólogo

Collie, todavía recuerdo tu vestido rojo.

Y esa boca que me volvió loco desde el primer instante que me dedicó una de sus sonrisas. Y esas manos, capaces de provocar escalofríos en cada lugar alcanzado, capaces de erizar el vello de todo mi cuerpo tan solo rozando mi cuello al colocarme la camisa; esa camisa que te encantaba desabrocharme y arrancarme, para luego volverme loco, sacarme de quicio e invocar la locura. Las ganas de devorarnos, de querernos dentro de la cama, y también fuera de ella. Y esos labios, los que endulzaban el cigarro, los besos y la risa.

Aún recuerdo tus caderas bailando, bailándome. Te recuerdo, Collie, moviéndote y sin cesar, evocar la locura; esa que era solo tuya y mía. Recuerdo tus ganas de poner mi mundo del revés, y luego volver a asentarlo, y las notas en las que, cada mañana, me contabas algo nuevo. Te recuerdo sobre todo sacándome a bailar, cuando ni la hora ni la música importaba, cuando eran nuestras manos las que bailaban al compás de nuestros latidos, arrítmicos siempre.

Collie, te recuerdo en mi sonrisa y en tu risa. En mi pulso y en el humo, te recuerdo en la espontaneidad de mis pestañeos y te recuerdo cada vez que miro mi pecho. Te recuerdo al amanecer, e inmediatamente nos recuerdo desnudándote.

Recuerdo nuestros juegos de amor. Y Collie, ese nombre que llegué a sacarle brillo y, luego, desgasté. Desgasté porque no supe encontrar el límite, porque la cagué, porque al igual que tiempo atrás, relucía, poco después terminó apagándose… siendo yo el único y excepcional culpable. Por no saber amarnos como lo hacías tú, por mis errores.

Collie, nunca me cansaré de pedir que vuelvas a sonreírme, a arreglarme el cuello de la camisa… sólo para quitármela después. Que volvamos a los bizcochos, a las tardes de Marlboros en un callejón cualquiera, a no tener otra cosa que hacer que amarnos, a enredarnos entre las sábanas. Que vuelvan con nosotros los juegos, los bailes, que vuelvas a voltear mi mundo. Que regrese tu vestido rojo de aquella noche. Collie, no sé no tenerte.

Collie, Collie y ese maldito vestido rojo.

3 comentarios:

  1. Precioso texto. Me ha encantado. La verdad es que es muy inspirador.
    Besos.

    quieroperseguircontigoelamanecer.blogspot.com

    ResponderEliminar
  2. Es precioso. Me ha encantadao, enserio. Echaba de menos leer algo tuyo, siempre viene de gusto cuando una persona escribe tan bien. Felicidades.

    ResponderEliminar
  3. Por si no te lo he dicho o te lo he repetido mucho, escribes genial, espectacular. Alucino con tu imaginación y con todas y cada una de tus historias. Encantadora, Ángela.
    Un beso

    ResponderEliminar

Comentarios que contengan SPAM o insultos no serán publicados.

Buscar este blog