Bouvier (y mi cuaderno)

Albacete... si me hubiesen propuesto ir a Albacete hace veinticuatro horas, seguramente habría dicho que allí no se me había perdido nada, y sin embargo hoy me encontraba en Atocha esperando a que llegase el tren. Tenía frío y sueño y aún llevaba algo de alcohol de la noche anterior. Quería cama, las persianas bajadas y arrebujarme entre las sábanas debajo de mi enorme edredón, pero no, mi hermano tenía que perder las llaves del coche y hacerme coger el primer tren hacia un pueblo en medio de la nada… bueno, no era un pueblo, pero entre el cabreo y el sueño, una ciudad tan pequeña era para mí un pueblo… ¿o era realmente un pueblo? En fin.

El tren llegó a tiempo haciendo chirriar los raíles al frenar, en el fondo me hacía gracia coger un tren así a lo loco y en secreto, era como una pequeña aventura ligeramente surrealista, además de que en el fondo los trenes tenían su encanto. Quitando el metro y algún que otro cercanías, solo había viajado en tren para visitar a mi tía, pero es la primera vez que viajaba completamente solo.

Hay una gran diferencia entre viajar en tren o en avión, acostumbrado a las horas de espera y todos los controles antes de poder subir, sentí que todo era demasiado fácil. Billete, DNI y a buscar vagón, nada de quitarse los zapatos o vaciar la mochila de líquidos u objetos punzantes. Caminé despacio buscando el vagón mientras la gente me adelantaba. Me gustaba esa sensación de espectador al ver como la gente, en su día a día, tomaba el tren como algo habitual, casi podía sentir el lápiz llamándome para dibujar ese momento, con cien personas diferentes caminando hacia su destino, el morro el tren a la izquierda y la estación como marco mirando todo el lateral del tren.

Sin darme cuenta me quedé parado, quieto intentando memorizar cada detalle del paisaje. Me llamó la atención cierta pelirroja, me encantó esa bufanda enorme tejida a mano, gris y con flecos, que llevaba enrollada sobre el abrigo dando mil vueltas hasta taparle la nariz. Me pareció monísima, con esos ojos verdes chispeantes y las pequillas salpicándole el puente de la nariz. La vi dos segundos, pero intenté quedarme con su abrigo negro, los vaqueros azul celeste, las botas negras y como le asomaban las mangas de una camiseta gris por debajo de las de la chaqueta. Era básico, muy básico, pero si conseguía recordar eso, podría describirla luego.

No creo en el destino, creo que somos libres de tomar nuestras decisiones y que el futuro aún está por determinar, pero la experiencia me ha enseñado demasiado como para creer que este mundo solo hay casualidades. Creo en las coincidencias, en que nuestra voluntad y fe afecta a nuestro día a día, que el mundo es una gran corriente de sueños y deseos y es nuestra voluntad la que decide si la seguimos o luchamos contra ella; por eso creo que encontrármela fue una coincidencia, ni puro azar ni un deseo divino, casualidad.

La vi de perfil, luchando con su maleta para ponerla en el portaequipajes. Era preciosa, tenía las mejillas ligeramente encendidas y el ceño fruncido mientras luchaba contra la gravedad y el tamaño de su maleta. Me encantó la sorpresa en sus ojos cuando, en dos movimientos, encajé la maleta en el portaequipajes. "Gracias", susurró, "De nada", le contesté. No suelo ser tímido, y normalmente habría buscado una frase ingeniosa como respuesta, pero el lápiz me llamaba demasiado, me quemaba buscando pintar esos ojos de esmeralda, y esa sonrisa juguetona de labios rosados.

A las nueve y veinticinco salió el tren, perfectamente puntual, despertándome del embrujo de ese fuego verde. Ella fue a su asiento, sacando el ipod y desenrollando los cascos con dedos ágiles. Tomé mi billete, me tocaba pasillo; busqué con mi mirada el número de asiento y la casualidad me devolvió a su lado. Otro cruce de sonrisas, mi mochila en el portaequipajes y el cuaderno de bocetos listo para ser estrenado. A pesar del traqueteo del tren podía distinguir la voz de Cobain sonando por sus cascos.

Intenté concentrarme en la estación, en las vigas vistas del techo y el juego de luces de la mañana. Una niño pequeño caminando a lo lejos, de espalda cogido de la mano de su madre, y un hombre con traje y portafolios. Y sin darme cuenta empecé a esbozarla, esos vaqueros de color azul celeste ceñidos a sus piernas largas y esbeltas. Me recreé en los mechones sueltos de su cabello que escapaban rebeldes de la bufanda, y en la textura de esta, cálida, acogedora… Y es que en el fondo quería dibujarla a ella, el lápiz me lo pedía a gritos; me giré para ver si me veía, si se daría cuenta, la pillé mirando el paisaje, con los cascos ocultos por el cabello.

Cambié de hoja y dibujé la ventana y el borde del asiento, una silueta en sombra recreaba su postura, recostada y con la cabeza apoyada contra el borde de la ventana; su mano izquierda sujetando el ipod, la derecha mesando su melena pelirroja. Me encantaron sus piernas, sensualmente cruzadas y marcando el ritmo de "Smell like a teen Spirit". Dibujé sus botas, la suela y el tacón castaños en contraste con el cuero negro, y los ojales dorados brillantes como único adorno. Tenía estilo, me encantaba la sensualidad del conjunto, toques rockeros sencillos y la dulzura propia aportaba la bufanda. Salté de folio y me centré en esa camiseta gris de mangas largas que se veía debajo de la chaqueta abierta. Además de los bordes ligeramente más oscuros, solo se veía el centro, una bandera de Inglaterra desteñida tapada ligeramente por la caída de la bufanda que, entre doblez y pliegue rodeando el cuello, le llegaba hasta medio muslo.

No sé cuánto tiempo la llevaba dibujando, habían sonado ya varias canciones y con cada cambio de melodía sentía que se agotaba el tiempo. Cerré el cuaderno, con miedo a que me pillara. No estaba dormida, pues aunque ahora estaba con los ojos cerrados, seguía marcando el ritmo con el pie derecho. Tenía algo especial esta chica, y no solo por la naturalidad de su sonrisa o esas curvas sensuales entre las que me perdía evitando que me pillara. Era paz, el sentimiento tranquilo en cada gesto y esa naturalidad propia de quien se encuentra solo, por eso era imposible no perderse en la alegría de sus sonrisas.

Retomé el lápiz y una nueva hoja en blanco, esta vez sacando el boceto de memoria. Cerré los ojos dos segundos recordando la fuerza de su mirada verde cuando salió el tren. La canción acompañaba, "Another Reason To Believe", de Bon Jovi.

La dibujé de frente, con una mirada profunda  y penetrante, recreándome en cada trazo de esos enormes ojos almendrados y gatunos; me encantaban sus pestañas enormes, de esas que no necesitan maquillaje para atraparte en su mirada, y un pequeño detalle en la pupila de su ojo derecho que no podría describir. Tenía que tener la piel muy suave, eso se notaba nada más verla, y esa piel clara junto con la curva de su barbilla le daban ese toque de niña buena que le endulzaba el rostro. Sus labios no necesitaban maquillaje, cada línea era perfecta, y la proporción exquisita. Gracias a su piel clara resaltaba ese rosa pálido de sus labios, como los pétalos de una rosa recién florecida, dulces y carnosos.

Las cejas le daban carácter, mantenían la dulzura de la mirada añadiéndole el toque de picaresca que las complementaba, un toque juguetón que con las pecas le daba un aire a niña traviesa. Y como travesura propia de una colegiala, sin que yo me diera cuenta, me pilló, con voz melosa la escuché a mi lado, a solo un par de centímetros susurrándome "¿Esa soy yo?"


Texto: Juan Ochoa me ha dedicado éste texto.
Fotografía: Ángela Bouvier.

"Encontrarás en tu camino desconocidos que
rebuscarán en tus entrañas y te harán sonreír.
Ten esencia y no lo esperes."
Angela Bouvier, 22 febrero 2012

11 opiniones:

  1. No sabes la sonrisa que me ha sacado tu comentario. La verdad es que publiqué esta historia como parte de una apuesta conmigo mismo, me fascinó buscarte entre esas miradas verdes, y encontrar la excusa perfecta para compartir canciones mientras te dibujaba, al menos a través de mi personaje, al cual estoy pensando en llamar Alex.

    Me ha encantado escribirte y tu reacción al verte esbozada entre este cuaderno mío; me gustaría leer en esa pelirroja sin nombre una sonrisa parecida, para ver si así convertimos esta sorpresa en un juego de emociones.

    En cualquier caso gracias a ti por conseguir inspirarme, por dejarme el gusanillo de la musa detrás de las palabras de Cobain y de alegrarme la vista con tus sonrisas en cada foto que encontré. Le tengo ganas a estos personajes, llevo con este pintor luchando por salir, pero en este segundo escrito en el que aparece al fin se proclama personaje y no solo excusa de una descripción. A ver si le damos juego y sorprendemos a quien nos lea con alguna aventura, que me encantaría compartir capítulos con una escritora como la que me encandiló ayer.

    Y la pelirroja... aún estoy ansioso por llegarla a conocer ;)

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  2. Es un texto precioso, muchas felicidades a Juan Ochoa por haber creado esta pequeña maravilla. ¡Eres toda una musa, Ángela! Algo que me encanta de tu blog es la diversidad de cosas que me encuentro. Tocas todo tipo de temas y eso es algo que admiro un montón.
    ¡Un beso, bonita!

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  3. impresionante, esa es la palabra. Me ha encantado desde las primeras líneas hasta el final. Un beso enorme guapa

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  4. Juan muchiisimas felicidades porqe el texto es precioso!
    Y felicidadespara ti tambien ángela y no me estraña que te escriban cosas así..Eres toda una musa!!Sigue asi con respecto a tu blog,mezclando cosas tan bonitas y sobretodo textos que enganchan...

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  5. ¡ Increíblemente hermoso! Las palabras te enganchan desde el principio hasta el final. De verdad, increíble. Felicito de veras a Juan Ochoa, y también a ti, Ángela, por ser tan buena musa ;) Ahora, hasta te tengo envida ¡jaja! Saludos.

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  6. Mis felicitaciones para Juan, el texto me ha encantado. Estaba leyéndolo al principio y no dejaba de pensar en que la narración era muy diferente a la tuya, luego he visto que abajo pones como yo, la firma, y he visto su nombre. No he podido evitar decir, ¡acerté! Mi intuición en cosas así no falla jaja

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  7. Impresionante Angela! Te sigo desde hace muy poquito tiempo pero me pareces una escritora estupenda y con mucha imaginación.
    Besitos y sigue escribiéndo así de bien.

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  8. Sin palabras. No tengo palabras para describir esto. Me ha encantado la forma de escribir de este chico. Simplemente genial.

    Enhorabuena.

    Un besote a los dos!

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  9. que chula la ultima foto!
    besitos desde:

    www.myfashionvespa.blogspot.com

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  10. Muy lindo tu blog, tenes unos ojos hermosos. Un beso :)

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  11. Muy grandes!!! Enhorabuena al chico por el texto y enhorabuena a tí por todo el blog! Simplemente genial! Te sigoo :) Un besazo guapa!

    http://ciudadanadeunlugarllamadomundo.blogspot.com/

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