Outfits


Antes que nada; perdón por el retraso, lleva muchísimo más trabajo de lo que pensaba. Todavía me quedan mucho looks que hacer, pero por hoy dejaré estos cuatro. Pronto subiré el resto de los que me habéis mandado. Por cierto, si crees que alguna prenda quedaría mejor que alguna que he puesto (seguramente sí), pon el link en los comentarios + tu opinión para que el resto de la gente pueda contrastar y ver otro tipo de combinaciones.

Por los que habéis hecho la espera, subo esta foto con Carlos para que veáis el outfit que me puse el sábado en un evento familiar.


Vestido - Bershka
Zapatos - MARYPAZ
Gafas de sol - Ray Bun
Pintauñas - Deliplus

¿Quieres ver por fin los outfits que he creado a partir de los links que me habéis mandado?

Vuelve

Mira mis ojos, están inevitablemente rojos. Han llorado mucho, muchísimo, y siempre por el mismo motivo; tú. Duele que no estés, que te fueras sin decir nada, dolía amarte y duele mucho más no tenerte. Dolor transformado en sufrimiento; una gran mentira eso de “sentir dolor es inevitable, sufrir es opcional”, tratándose de ti, mi sufrir no es opcional, es una necesidad. Creo que necesito sufrir y que me duelas para sentirte aquí, conmigo, a mi lado todavía.

Mira mis labios, no son capaces de esbozar una mísera sonrisa ni de decir nada en voz alta, a excepción de tu nombre. Tengo la garganta irritada de tanto llamarte, y por más que te grito, no estás. Digo tu nombre, pregunto a tus fotografías por ti y te hablo pensado que cualquier desconocido se trata de ti.

Mira mis manos, no duermen. No dejan de buscarte al lado derecho de mi cama, cada noche, cada día. Por la noche y en la mañana. Buscan que me vuelvan a despertar con caricias y abrazos. Y no es así. Te escribo, te busco y te espero. Y aunque duele la espera, necesito hacerlo para seguir respirando.

Estoy aquí por y para ti. No lo olvides; vuelve.


Mandadme sugerencias sobre lo que queréis ver aquí a mi Ask, y no os olvidéis de contestar a la encuesta que hay arriba a la izquierda. Por cierto, los que contestáis "Otros", me gustaría que me dijerais cómo me descubristeis.

Gracias por todo el apoyo que día a día me mandáis, sois grandes.

Madrid sin mi amigo Caos, no sería Madrid

Sigo contándoos mi viajecito a Madrid. Hace una semana justa estaba en el tren de regreso a Albacete. Una semana un poco dura, pero ese no es el tema ahora.

Para seguir la historia desde el principio:
♣ 1º: CAOS

No puedo saltarme el final de ese maravilloso día a la par de caótico; como conté en CAOS todo empezó entre desastres y traspiés, y en REBELDES EN PLAZA DE ESPAÑA visteis como poco a poco deshice el lío en el que yo sola y sin ayuda de nadie me había metido.

Deberíais de haber advertido que no se me puede dejar sola. Me explico, la vuelta a casa en metro fue bien hasta que bajé en la parada que me llevaba de vuelta a casa. Yo tenía mi mapa hecho a mano mientras iba en autobús a Atocha de "cómo llegar a casa desde: (...)". Tenía que subir una cuesta hasta llegar a una supuesta rotonda, que yo entendí como "dónde estaban los caballitos". Caos volvió a mí, en realidad debería haber subido tres calles aproximadamente, pero no, a mi me gusta ponerme a prueba, y como no vi caballitos ni mulas ni porras, seguí subiendo unas 5 calles más. En cuesta, calles de Madrid, o sea, muy largas. 

Cuando vi que era probable que me hubiera pasado un poquito, paré a unas chicas a ver si me podían guiar. La cara que pusieron me anunció que mis sospechas tenían razón, me había pasado tanto como para que  las chicas abrieran los ojos de manera que casi se les salen de las órbitas. Me indicaron que debía bajar no sé cuántas calles e ir en no sé cuál dirección. Caos a mi alrededor. Yo bajé, y llegando a un parquecito que me sonaba de algo pregunte a otra persona, que me indicó que tenía que bajar solo una calle más. Llegando a dónde me indicó, volví a preguntar a otras personas, y me mandaron aún más para abajo.

Si seguían así me devolvían a la para del metro... Así que a estos últimos les hice caso y me metí por esa calle; no me sonaba de NADA. Me volví a ver en plena noche de Madrid, con ropa de verano, un móvil sin números en la agenda y con una necesidad urgentísima de ir al baño. Mucho sudor y fuerza de voluntad me hicieron falta para preguntar a las últimas personas que sí me dirigieron bien, pues la calle daba una curva y me explicaron que algunas personas me mandaban como para ir a una parte de esa calle y otras a la otra punta; de ahí todo el lío. Me salvaron. Llegué a casa y ya hice vida normal y poco interesante.

El sábado por la mañana me levanté bastante temprano, pude prepararme tranquilamente, ducharme y desayunar con todo el tiempo del mundo; fui al centro (sin perderme ni olvidarme nada) y me hice con un vestido que necesitaba para la semana siguiente (o sea, para ayer) y que lo había mirado por Internet, pero en Albacete no lo tenían. También me recorrí mil tiendas en busca de "algo" pero me fui sin nada. De repente miré el reloj y había quedado en una hora y media en casa de Rocío, tenía que volver a casa; echarme todo lo necesario para arreglarme por la noche, pintarme y comer. Luego coger el autobús e ir hasta casa de Rocío.

Y caos volvió a mi cabeza. Empezó a diluviar como si no hubiera mañana. Botines con cuña, paraguas a la derecha intentando no empaparme, móvil en la oreja izquierda, bolsa muy pesada colgada del brazo izquierdo, el bolso también con mi vida ahí dentro colgado del brazo derecho. ¡Ah! Y un papelito con las indicaciones que tenía que seguir para llegar hasta la parada del autobús. Cuesta abajo; he de decir que con forme salí de casa me perdí, pero en diez minutos supe reencontrarme. ¡Soy un puto desastre! y entre el diluvio que me calló mientras bajaba cuesta abajo y el peso que llevaba encima creí que iba a morir en el intento de llegar a alguna parte así. Me faltaba cruzar una calle y justo enfrente de mis ojos estaba la parada, y como no... El autobús que tenía que coger se fue ante mis ojos. Imaginad mi cara. Quince o veinte minutos esperando el puñetero autobús; suerte que me dejaba en casa de Rocío, si no podría haber muerto en el intento... Un desastre.

Estas son algunas fotos que hicimos después de la TwitCam en su casa. Ignorar mi cara, gracias.

Mi mejor amigo Nachete, el muñequito de Pasapalabra.

My outfit this morning

Hoy actualizo super rápido, me gustaría haber escrito otro post contándoos más cositas sobre Madrid, pero eso tendrá que esperar; he quedado dentro de una hora y poco y todavía tengo que arreglarme, ducharme y todo. Me estreso.

Este es el outfit que me he puesto esta mañana para hacer unas compras por el centro con algunas familiares. Al final me he hecho con un bikini naranja fluor (yo juraría que lo veo más bien rojo, pero bueno, seré daltónica) super bonito y además me gusta mucho como me queda. ¡Ya os lo enseñaré!

El mono (¡no es un vestido, aunque lo parezca) lo compré hace dos años en Stradivarius, la pulsera es de un mercadillo que había en la playa y las sandalias son también de hace dos años, de Mary Paz. Qué vintage soy por favor... Amadme.

Bueno, ya está bien. Aquí hay una que tiene mucha prisa. ¿Quién se viene de cervezas?


Rebeldes en Plaza de España

¡Ayer os conté ese caos convertido en anécdota! Vi que os gustó, así es que sigo contándoos mi vida en Madrid.

Salí del tren detrás de un hombre de negocios, que iba con su maletín, trajeado y vi que tenía portátil. Ya estaba planeando como pedir a alguien el teléfono para poder hablar con mi prima... Era la primera vez que viajaba sola y también mi primera vez en Atocha; maleta a cuestas, bolso, bolsa, chaqueta y utensilios inútiles varios salí de ahí como pude, corriendo iba detrás del hombre de negocios. Y ya saliendo por la puerta dónde se suele encontrar la gente con sus amigos o familiares, me topé con mi prima. Entonces fue cuando me sentí a salvo.

Maleta a cuestas tuvimos que ir a Delicias en busca de un duplicado de mi tarjeta de móvil que mi madre se había encargado de pedir. Movilizó a medio Madrid en busca de un móvil libre o de mi compañía para dejarme ese fin de semana, Rocío fue mi heroina; ella tenía ese móvil...

Con los brazos doloridos de subir y bajar cuestas con la maleta y el calor abrasándome llegué a casa. Por fin. Aún así no tenía tiempo para descansar, me cambié de ropa, me instalé en mi habitación y de que me di cuenta ya estaba en un autobús camino a Atocha para encontrarme con Rocío. Y ahora digo, ¡qué suerte la mía conocer a alguien como ella! Tan alegre y divertida, capaz de hacerme reír hasta rebozarme como una croqueta, de emocionarme en una despedida y de sacar mi "yo" verdadero. Hacía tiempo que no me comportaba con gente de mi edad como soy realmente y más aún que no me reía por tantas gilipolleces seguidas. Ahora pienso, ese fin de semana, gracias a Rocío, ha sido el que ha terminado de curarme, el que me ha susurrado que sigo siendo quien era, sólo que algo mayor.

De Atocha fuimos a Plaza de España con sus amigos y... ¡qué bien lo pasé! Algunas personas me reconocieron por esto del blog y twitter. Jamás pensé que eso podría pasar, me daban hasta ganas de ponerme a llorar de alegría... JAJAJAJA

Allí estuvimos hasta que empezó a refrescar y a oscurecerse, conociendo a mil personas, cada cual más peculiar que la anterior, bebiendo ese vozca de caramelo y haciendo fotografías como si no existiera un mañana. Maravillosa tarde de viernes se queda muy corta para lo que fue en realidad.

(CLICK AQUÍ para ir al blog de Rocío)