16 enero, 2015

Llevo varios días planteándome si subir esta carta sería una buena idea; en cualquier caso, allá va.
Son unas palabras que escribí con el fin de que dos de mis primos las leyeran en el funeral de mi abuela hace un par de semanas. La verdad es que al final quedó precioso, a ella le habría encantado; así que, ¿por qué no compartirlo?

Bondad, amor, nobleza, alegría, cariño, fuerza, valentía… nos has enseñado tanto… Nos has dado siempre más de lo que tenías, nos has enseñado más de lo que sabías y nos has cuidado más de lo que podías. Nos has querido tanto que aprender a no tocarte, a no coger tu mano, a no besarte… en definitiva, aprender a estar contigo, pero sin ti, va a ser el reto más duro.

            Y  como siempre has hecho más de lo que podías, ahora vas a tener tú también un encargo nada fácil: CUIDARNOS. Porque tu mayor deseo siempre fue que tus hijos, nietos y bisnietos estuvieran juntos. Siempre es difícil, por como es la vida, que una familia tan grande esté unida –una familia que es posible gracias a ti-. Y sin embargo, míranos; aquí nos tienes. Y vamos a cumplir tu deseo, pero cuídanos, ¿vale?

            Por ti estamos aquí hoy, por ti se nos caen las lágrimas y también se nos escapan algunas sonrisas. Es por ti y por tu ausencia por lo que nos abrazamos entre nosotros. Porque tú nos has enseñado que juntos es más fácil y, aunque dejes un hueco imposible de abarcar, estando juntos el dolor se calma.

            Y a nosotros, aprendamos de la lección vital que nuestra abuela, madre, suegra, tía, vecina… nos ha dado: VIVAMOS. Agarremos la vida. Apoyémonos unos en otros y seamos fuertes. Contagiemos de alegría al resto, incluso cuando sea tan difícil como hoy, y sonriamos aún cuando nuestros ojos digan lo contrario. TE QUEREMOS YAYA.

Tu nieta, Ángela.